miércoles, 17 de agosto de 2016

Ruta del 16 de Agosto del 2016 a la Coruña

Hoy damos la bienvenida a dos parejas amigas de aquí del sur de Galicia, por un lado Hugo y Magaly y por el otro Santi y Yoli.
Con Hugo y Magaly habíamos quedado a las 9:30 en la puerta de la casa de Sonia y desde allí al punto de encuentro con la otra pareja en el cruce de Vilaboa.

Esperando en el cruce de Vilaboa.

Santi echando el pitillo.

El día amanecía nublado pero sin amenaza de lluvia, eso si, con las chaquetas de verano sin forro pasé un poco de frío al principio ya que sólo llevaba una camiseta de manga corta.
La compañía de Hugo y Magaly estaba un poco en el aire hasta la misma mañana de la salida por una picadura de avispa en la mano de Hugo, eso es porque no respeta los días festivos y se puso a desbrozar la finca, jajajajajajajaja, pero ahí estaba, dispuesto a devorar kilómetros.
Terminado del pitillo de Santi, salimos las tres motos dirección Coruña, buscando una gasolinera para llenar el depósito aunque me quedaban para unos 100 kilómetros no era cuestión de apurar mucho si se puede salir lleno. En la primera que entramos, después de quitarme el casco y los guantes me dice el tío que no hay luz y no funciona nada, otra vez a ponérselo todo y buscar otra.
Cuando tuvimos que cruzar Pontevedra lo hicimos por la avenida del rio con muchísimo tráfico ya que eran las fiestas locales y lo desviaron todo por dicha avenida.
Pasada Pontevedra, más exactamente en Cerponzone, pude llenar la moto sin ningún problema y ya en ruta, buscar un sitio donde tomar un café.
En la circunvalación de Santiago, en lugar de tomar desvío para seguir por la N-550, seguimos recto, metiéndonos en un polígono industrial. Llegamos al final del polígono, uno de los que he visto con menos movimiento empresarial. Santi preguntó a unos que estaban fumando y le indicaron que volviésemos por donde habíamos ido, ya que allí no había salida.
Casi saliendo del polígono, al girar en una rotonda, Santi pilló el registro de una alcantarilla, de esas redondas pero con la tapa hundida sin exagerar 30 cm, menudo llantazo, yo iba detrás y lo noté como si hubiese sido yo el que lo pegó, como sonó.
Paramos para evaluar daños y que casualidad, unos metros más adelante una cafetería. Allí que nos fuimos pero cerrada, como lo estaba el banco y el resto de negocios que la rodeaban, ese polígono tenía pinta de ser una tapadera para blanquear, jajajajaja.

Una tapadera ese centro empresarial.
Visto lo visto era mejor salir rápido de allí, sólo faltaba que nos atracasen a plena luz del día.
Continuamos hasta Sigüeiro y al cruzar el pueblo vimos una tahona con terraza para tomar el primer café, allí que paramos las motos y pedimos los 6 cafés con leche. Magaly hizo esta vez de reportera gráfica.

Parezco el muñeco de michelín.
Tomado el café, pagado, puestos los atuendos y montados en las respectivas motos, me tocaba ir en cabeza hasta Cambre, un pueblo antes de llegar a la Coruña para comer en taberna Vilariño, con especialidad de pollo al ajillo.
Era curioso que desde la salida del Sigüeiro nos olía a basura, venía el olor con nosotros, no era nada normal hasta que adelantamos a un camión que iba delante y ponía en un lateral "Medio Ambiente", zasss, en toa la boca, desde ahí aire limpio y sano, jajajajajajajjaa.
Al llegar a Cambre encontramos la taberna sin ningún problema, aparcamiento frente a la misma, y al entrar una mesa preparada para seis comensales nos esperaba y todo ello sin hacer reserva, sólo llamé el día anterior para preguntar si tenían abierto.
Nos dejamos guiar por el camarero y de entrante nos puso tortilla, panceta, oreja y morro, ensalada mixta y chorizo. De plato principal pollo al ajillo,  una buena fuente y otra de patatas con tiras de pimiento rojo.

Santi más concentrado en la oreja que en la foto.

Hugo a lo suyo, no tenía amigos.
Junto con la bebida y los cafés, todo 63€, creo que la compañía salió saciada y contenta con el lugar. Todo ello gracias a mi amigo Miguelón que me llevó en más de una ocasión a comer allí y hace ya casi 20 años de ello, se dice pronto pero como pasa el tiempo.
Con los estómagos llenos nos dirigimos por fin a la Coruña, buscando sitio donde aparcar las motos, al final encontramos en los aledaños del centro comercial los Cantones, en el muelle de transanlántico o trasanlántico, las dos voces son aceptadas por la RAE.

Marcando territorio con las gotitas de aceite de la cadena.

Por fin en la Coruña.
Paseamos por el puerto deportivo y admiramos las falladas de los edificios aledaños al mismo que son famosos por esas cristaleras que con vistas al puerto.




Tomamos una calle estrecha para dar junto a la biblioteca municipal, girar a la derecha y llegar a la plaza de María Pita. En la plaza estaban montando un escenario para un concierto y el personal femenino del grupo, es decir, Sonia, Magaly y Yoli se lamentaban de no hacer la ruta un día después, el miércoles, cantaba Enrique Iglesias. Como comprenderéis, al personal masculino se la ... cada uno que interprete los puntos como más le guste.

Ayuntamiento de la Coruña.

Estatua María Pita.



 El nombre de la plaza viene de una heroína en defensa de la ciudad en la invasión inglesa en 1589. El nombre completo de dicha heroína es María Mayor Fernández de Cámara y Pita. En la foto podemos apreciar como la estatua de María Pita porta una lanza, la cual se la clavó y mató a un Alférez británico que intentó acceder a la ciudad vieja  a través de una brecha practicada en la muralla de la ciudad.
Era la semana del comic en la ciudad y en diferentes monumentos tenían colocados personajes de ficción.

Con Obelix.


Donde irá Spiderman.

Para la portada de un disco.

Paseamos por las calles comerciales de la ciudad hasta llegar a la plaza del Obelisco, por donde subía hasta el reloj Spiderman.
Tomamos un refrigerio en una pastelería cercana a la plaza anterior, echando un rato agradable.
Regresamos a la moto y comencé a repartir chaquetas, cascos y botas. Llevé las maletas laterales para esto mismo, para guardar el atuendo de los integrantes del grupo.
El viaje de vuelta fue directo  hasta una parrillada a 7 km antes de Padrón que paramos a tomar la última. Ahí nos dimos cuenta que el tiempo se nos echaba encima, Sonia tenía que estar en Vigo a las 20:30 para recoger a Lorenzo y eran las 19:40. Corriendo chaquetas y casco para salir volando a buscar la primera incorporación a la autopista, impacientes por la continua línea continua hasta entrar en la autopista.
Una vez en la autopista no bajamos de 140 km/h, notaba a Sonia nerviosa detrás porque no le gusta correr tanto.
Quiero aprovechar para darle las gracias a nuestros amigos por acompañarnos en esas altas velocidades hasta la entrada del puente de Rande. Hugo se puso delante para tirar de nosotros, yo en el centro y Santi guardando las espaldas. Al final llegamos justo a tiempo.
Con todos en casa y las motos descansando en los garajes para la próxima salida que la nuestra será a las Médulas, unas minas romanas de oro que se encuentran en Ponferrada pero eso será otra historia.
Volver a rodar junto a estas dos parejas, pues he invitado a ambas a pasar el próximo campeonato del mundo de Jerez en compañía de los Arrejuntaos, así que ya saben, tienen las puertas de mi casa abiertas y camas para dormir, eso si, ellos se las tienen que hacer, jajajajajajjaa.

lunes, 15 de agosto de 2016

Ruta del 11 de Agosto del 2016 a Ribadavia

El tiempo está respetando este verano en Galicia y ningún amago de lluvia invita a salir en moto y disfrutar de un paisaje todo verde, la pequeña Escocia como suelen llamarla. Esta mañana en la playa decidimos hacer una visita a Jorge a Ribadavia y sacarlo de la rutina de la aldea, civilizándolo un poco.
A las 16:45 salimos de Vigo dirección Orense por la N-120, subiendo por la Cañiza con muy buenas curvas y un piso perfecto.
La salida de Vigo siempre con cuidado por los radares fijos, está todo controlado y hasta Ponteareas aguantando a esos que van de aldea a aldea a paso de tortuga que entorpecen la marcha. Una vez quitados del medio los domingueros y dando comienzo el ascenso a la Cañiza, comenzábamos a disfrutar de las curvas, tumbar y rodar un poco rápidos, pero sólo un poco, no nos confundamos, jajajajaja.
Entre curva y curva, con esa sensación que nosotros los moteros sabemos que nos transmiten, nos encontramos con las consecuencias de la lacra que sufrimos cada verano en España y más concretamente los gallegos este verano, los incendios. ¿Cómo pueden existir personas que disfruten viendo como se queman los bosques y montes, terminando con toda la vida que existía en ellos?
No te queda más remedio que parar la moto y lamentarte de todo ese desastre, que ves porque oír nada de nada, os lo aseguro.

No hay palabras para ello.

Aquí tampoco.
Pasado el horror anterior, llegamos al pueblo de la Cañiza y desde todo lo alto se podía apreciar los cinco incendios activos en el monte, en línea recta que al día siguiente serían portadas de todos los periódicos de tirada nacional. Sin poder remediarlo bajas la velocidad para ver como los helicópteros tiran agua con poco resultado sobre esos incendios.
Igual que nosotros, un grupo motero estaba parado en el arcén de la carretera para lamentar lo anteriormente indescriptible.
Bajando hacia el pueblo de Melón nos cruzamos con un tío en moto que nos saludó muy efusivamente con la mano alzada a no más posible y pensé, ese lleva tiempo sin subirse a la moto y quiere saludar a todos como el primer día.
Al llegar a Ribadavia, me dice Sonia, ese que nos saludó tan efusivamente era Jorge, le contesto, anda ya mujer, Jorge viene por otra carretera y nada más terminar de contestarle nos pitan por detrás y dice el susodicho, os he saludado por la carretera y ni caso. Había salido a nuestro encuentro y hacer la bajada juntos.
Teníamos poco tiempo para disfrutar del pueblo pero algo siempre se puede visitar y después de un buen café con hielo en una terraza frente al castillo nos fuimos a la plaza del ayuntamiento y de ahí a las murallas del castillo.
Los primero pobladores de Ribadavia fueron los Celtas atraídos por las riquezas de sus minas y la cantidad de oro que se depositaba en el lecho de sus ríos.

 
 
 La construcción del castillo data de mediados del siglo XV y fue cedido junto con el señorío a Don Pedro Sarmiento por parte del rey Enrique II, otorgándole también más tarde el título de Conde de Ribadavia.
En el interior del castillo se encuentra un anfiteatro donde se celebra cada año en el mes de Julio el festival internacional de teatro.



 
En la actualidad, la casa señorial de los Señores de Sarmientos es el Ayuntamiento, situado en la plaza principal del pueblo.




Turistas.



 De vuelta en las motos y con el castillo de fondo, nos dispusimos a volver para Vigo pero Jorge nos llevó por la salida del pueblo que pasa por encima del rio Miño y que merece la pena tardar un poco más en salir y visitar el puente.

 


Turistas.
El viaje de vuelta fue directo sin demorarnos pero fijando el interés en un castillo cerca de Ponteareas, que tengo en mente visitar en los próximos días pero antes subiremos a la Coruña con unos amigos.

jueves, 11 de agosto de 2016

Cádiz - Vigo el 08 de Agosto del 2016

Se puede decir que el viaje lo haría en dos partes, la primera y más corta hasta Morón para salir de allí en un par de días hacia Vigo y disfrutar de la compañía de mi familia.
Salí de San Fernando con una buena contractura en las cervicales y un fuerte viento de levante que harían un viaje duro hasta Morón. A mitad de camino a causa del dolor de la contractura empezó a dormírseme el brazo izquierdo con el consiguiente dolor en el mismo.
El levante me acompañó hasta pasado Jerez y desde el Cuervo a Morón calor, mucha calor y llegué por los pelos a mi casa ya que al pasar por el Palmar de Troya vi la puerta de la Basílica abierta y allí que me entraron ganas de apuntarme a la congregación y disfrutar del frescor.
Al llegar a casa de mi madre, los primero que hice fue dejar la moto lista para el lunes que me esperaba una buena tirada hasta Vigo y por supuesto aprovechar esos dos días para recuperarme.

Esperando al lunes.
La mañana del lunes comenzó bastante temprano, a las 4:45 ya estaba sonando el despertador, mi idea era que cuando despuntara el sol y comenzasen las altas temperaturas, pillarme lo más al norte posible pero ese día no erré en la planificación del viaje y sus horas, erré en cambiarla a mitad de camino para disfrutar de las curvas. Mi idea era llegar para la hora de comer pero Sonia trabajaba y estaría solo la mayor parte de la tarde.
A las 5 en punto ya estaba pertrechado y con la moto arrancada para partir. Para ser la hora que era e ir en moto, la temperatura era idónea, no se tenía ninguna sensación térmica y nadie por la carretera.
Al llegar a Sevilla y cruzar el rio refrescó bastante por la humedad y conforme iba subiendo para el Ronquillo  y Santa Olalla la temperatura bajaba hasta tener frio, todo hay que decirlo, iba con la chaqueta de verano sin forro y camiseta manga corta.
Como se lee en entradas anteriores en el blog, el día no comienza al 100% hasta que no se toma uno un buen café y si se le puede sumar un mollete con aceite y tomate ya estamos listos para lo que nos echen encima.
Salirse de la A-66 a esas horas e intentar desayunar el cualquier pueblo es difícil porque desde que desviaron el tráfico están muertos a esas horas. Con lo dicho, busqué un área de servicio y el primero que me encontré fue el del Culebrín, justo pasado Santa Olalla.

El Culebrín.
 Parado llamé a Sonia para decirle que ya estaba en camino y poner unos buenos días en el grupo y molestarlos un poco para que no se me acomoden a esas horas. Había bastante gente en la cafetería pero no tardaron en atenderme, café con leche y mollete con aceite y tomate.
La cosa era ahorrar en el viaje y comprar por el camino una barra de pan y alguna lata para hacerme un bocata pero sin cuchillo iba un poco mal, así que utilicé la misma técnica que usé con Yago en una de nuestras escapadas a Vigo, robar el cuchillo del desayuno.

Guardado en el baúl.
Con las pilas cargadas y el cuchillo en el baúl me volvía a poner en ruta hasta la siguiente gasolinera Cepsa, el cheque descuento del Carrefour es el cheque descuento. En Calzadilla de los Barros llené el depósito y me llevé una grata sorpresa al sacarle sólo de media 5 litros a los 100 pero eso cambiaría más adelante porque decidiría meterme por la  antigua N-630.
Eran las 7:11 de la mañana y ya se tenía buena visibilidad que invitaba a dar una buena tirada de kilómetros hasta Plasencia, donde tenía que entrar a sellar el pasaporte de la Ruta de la Plata, el primer sello del mismo ya que a las horas que pasé por los otros pueblos, las oficinas de turismos estaban cerradas.
La oficina de turismos se encontraba en un antiguo convento de Santa Clara, el personal muy agradable que me invitó a visitar la ciudad, prometiéndoles que la visitaría a la vuela cuando viniese Sonia.

Catedral.

Plaza de la Catedral.

Ayuntamiento.

Oficina de turismo.
Como dije antes, al salir de Plasencia me decanté por la antigua N-630 y disfrutar de sus curvas, tenía tiempo de sobra. Las primeras curvas a la salida de la ciudad son muy buenas pero han rallado la carretera para que las motos no se tumben, nada más que intentas tumbarte un poco tienes una sensación rara e intentas tomas las curvas sin tumbar.
El siguiente pueblo era Hervás, con la errata en el pasaporte de la dirección de la oficina de turismo y me clavaron 1,20€ por un café, como si estuviésemos en un pub de moda en el paseo marítimo de Cádiz.

Alameda peatonal de Hervás.
Siguiente pueblo en sellar era Baños de Montemayor donde la oficina estaba justo frente a la entrada del balneario y aquí tuve una anécdota. En la oficina de turismo me atendió un perroflauta, esos que están de moda ahora, y muy educado me selló el pasaporte y me preguntó por mi procedencia, detrás de mi estaba un matrimonio mayor y me eché a un lado para que los atendiese mientras yo guardaba pasaporte y recogía casco. Los trató con la misma educación y las mismas preguntas a lo que responde el matrimonio, somos de Vizcaya, el perroflauta con mucha confianza suelta, perfecto, de Cantabria, a lo que le marido le dice, noooo, de Euskadi, ya me conocéis y sabéis que no puedo estar con la boca cerrada y le digo al chaval, no me digas, tu eres el enchufado del alcalde, no?, ahí me salí sin esperar respuesta, jajajajajajja.
De Baños a Béjar si se va con tiempo hay que subir por las curvas, son muy buenas para ir en moto, a Jorge le puse los dientes largos cuando le dije que iba a subir por esa carretera.
En Béjar encontré rápido la oficina de turismo pero daba la casualidad que los lunes cerraban por descanso de personal, ya sabéis, en Béjar no hay turismo los lunes, cerrado por descanso, jajajaja. A la vuelta pararemos, sellaremos y visitaremos la ciudad junto a su plaza de toro, la más antigua de España.
Continué mi viaje parando en la estación de servicio la Maya, en la provincia de Salamanca, llenar hasta los topes y no parar hasta Zamora, siguiente punto de sellado. Como aveciné al principio, la media subió a 6 litros por disfrutar de carreteras con buenas curvas. Aquí tuve suerte porque en el ticket de pagar la gasolina me aparece diésel en lugar de gasolina 95, me cobraron el litro a 0,98€ en lugar de los 1,08€. A título informativo, en Castilla y León este verano el combustible mucho más barato que en Andalucía, Extremadura y Galicia, cerca de 10 céntimos el litro.
Ya no paré más hasta la entrada en Zamora, una gran desconocida para mi y que me sorprendió gratamente, otro sitio que he de conocer a la vuelta más detenidamente, preciosa. Os pongo dos fotos, una de su puente romano sobre el rio Duero y la otra una panorámica aunque no se aprecie mucho porque estaba parado en un semáforo y saqué el móvil rápido.

Puente romano sobre rio Duero.


Al lado de la oficina de turismo había una terraza que me invitaba a sentarme y tomarme una coca cola fresquita, menudo calor estaba pasando a esas horas del día. Aproveché para llamar a Jorge y decirle que para las 17:45 fuese pidiendo unas cervezas fresquitas que las necesitaría al llegar.

Se apreciaba el cansancio.

Continué el viaje hasta Tábara que paré a volver a llenar el depósito y así no tener que parar hasta Vigo, bueno, eso pensaba yo pero nooooo, tuve que parar otra vez, apareció el dolo de cervicales y entrando en la provincia de Orense estábamos a 40º, quien me lo iba a decir a mi, pasar calor en Galicia.
Pasado Verín tuve que hacer otra parada para tomar un café con hielo, una botella de agua helada y estirar las cervicales que me estaban matando, aún quedaban 140km hasta el final del destino.

La foto echada desde el suelo, allí me tiré a descansar.
Antes de continuar le envié mensaje a Jorge para que fuese pidiendo las cervezas y hacer como los ciclistas, bajarme y beber, jajajajajaja.
Aumenté un poco el ritmo, sólo un poco y me una horita estaba en el sitio, con la moto metida en el garaje de Sonia.

Merecido descanso.
Al final el que tuvo que tener las cervezas preparadas para Jorge fui yo, llegué 15 minutos antes de lo acordado, pero que bien me sentó el primer botellín.


y el segundo y el tercero y el cuarto, Jorge se tomó tres claritas yo perdí la cuenta.
Se terminó el viaje cansado y sin ningún percance, esperando salir otro día pero eso será dentro de dos o tres, ahora a recuperarse de los 1000kms.